martes, 12 de mayo de 2009

Amigos De Pegatina

Llevo tiempo queriendo escribir algo sobre la amistad pero es tan complicado que cada párrafo que escribo termino por borrarlo. A mi parecer es un tema mucho más complicado que cualquier otro incluyendo el amor. De verdad que lo es.. Es un sentimiento que se entrecruza con el del amor en muchísimos puntos.
La persona que logre descifrar este acertijo debe de ser un genio.

La gente presume de tener decenas de amistades. Fotos en las que sale una multitud de gente abrazada posando para una fotito que luego acabará en el tuenti o en el Facebook con un título como “Noche destroyer con la peña”. Personalmente dudo muchísimo que las amistades se encuentren en la disco, al igual que el amor. Tomarte unas copas con alguien a quien no llamarás de nuevo hasta el próximo fin de semana no es amistad. Lo mismo ocurre si estás en tu casa aburrido como una ostra, coges el teléfono móvil y buscas a alguien con quien quedar. Seguramente la amistad que estás buscando es comparable a la amistad que tienes con el presentador de “El Hormiguero”.

En cambio, llamar por teléfono a una persona con el único propósito de preguntarle como está sin que a los dos minutos le preguntes sobre el problema que tienes porque no te arranca el Windows.. Es otra cosa.

Yo personalmente he realizado pocas llamadas de ese estilo.

Gran parte de mi vida la he pasado sin amigos pero si con gente con la que tomar cafés o unas copas. Siempre he tenido claro que “amistad” no era lo que definía a esos juerguistas, de hecho, hace poco me dejaron bien claro que carecen de amigos pero entretenimiento no les falta.

¿Acaso presumes tu de tener muchos amigos en la uni, en el insti o en el curro? Siento decirte que si te cambian de instituto, universidad, o trabajo perderás a más de la mitad de tus amigos el día que dejes de convivir con ellos y al resto los perderás poco a poco conforme vaya pasando el tiempo, ya sea por ellos o por ti. Si alguno de ellos continua viéndote y aguantando tus lamentaciones siéntete afortunado/a, es posible que tengas alguno, pero no más de uno o puede que milagrosamente tengas dos.

Los amigos de mis amigos son mis amigos. Las frasecitas hechas mejor para programas tipo “Salsa Rosa” o “Gran Hermano, el Debate” en las que las sueltas y decenas de renos aplauden y chocan sus cornamentas. Los amigos de mis amigos son gente que conozco pero que no me importan más de lo necesario. Si les veo por la calle les saludaré y mantendré una placentera conversación (en el mejor de los casos) pero si les falla un riñón ya se pueden meter en la lista de espera de transplantes que lo mío es mío y lo tuyo, tuyo.

A mi parecer hay mucha gente que carece de amigos y que no lo sabe, pero aún así son los primeros en enviar por e-mail los típicos tests de amistad con preguntas del tipo; uno, ¿Cuál es el color preferido de tu mejor amigo?, dos ¿Cuál es su animal del zodiaco?, tres ¿Por qué no te vas a tomar por el culo?…
Casi todos sus “amigos” excepto el de menos coeficiente intelectual borrarán el e-mail sin siquiera leerlo.

El otro día recibí uno en le que decía algo como:

Cuando creas que no puedas subir la montaña, te empujaré.
Si tienes un día gris, lo pintaré de amarillo
Cuando tu cielo se nuble, lo rociaré con rayos de sol.

¿Pero que clase de mierda de parvulario es esta?, ¿Somos Teletoobies o qué?, ¿Me has visto alguna especie de televisor incrustado en el estomago? Y lo mejor es que era de una amiga que no veo desde hace cinco años, el tiempo exacto que ha pasado desde que cambié de trabajo. Cuanto menos, curioso.


Tendemos a confundir la amistad con la conveniencia. Normalmente la persona más habladora y dicharachera estará rodeada constantemente de una multitud de personas que le siguen por estar entretenidos en las largas horas de trabajo e incluso se irán a tomar café todas juntas porque es martes y no echan nada decente en la tele. Se reirán hasta partirse el pecho todos juntos y en armonía pero eso no quiere decir que si el dicharachero lo está pasando mal por algún motivo vaya a ser socorrido por esa multitud.

Amigo no es la persona con la que te hincas los porros, ni con la que te bebes las cervezas, ni con la que te partes el culo en el trabajo, nada de eso. Amigo es lo más parecido que puedes tener con un hermano, con un padre, una madre o una pareja. ¡OJO! Una pareja de verdad, de las de libro.

El problema, muchas veces radica en el uso que le damos al término “amigo”, utilizándolo muy a la ligera en situaciones como:

-¿Con quien vas a ir, hija?
-Con Manuel, un amigo de la uni.

¡PUES NO!, deberías de decir:

-Con Manuel, un compañero de clase.

O puede que:

-Con Manuel, un tipo raro que tiene los apuntes del año pasado. Por cierto.. La Policía era el 091 ¿No?


Soy tan quisquilloso con este tema porque creo tener algo a lo que llamar amistad y me parece insultante comparar su amistad con la de Federico, el singular amigo de mi primo, con el que he salido alguna vez a tomar algo.

Esto que voy a decir no es un tópico de los que dicen los animalitos en las postales digitales que tanto les gustan a los que viven en el mundo de Yupy.

A mi amigo lo quiero más que al 98% de mi familia (Las familias te tocan, las amistades se GANAN)
Si mi amigo me necesita, me tendrá.
Si mi amigo habla, yo escucho. (Posiblemente la más importante de todas, mira más allá de tus quevedos)
Mi amigo indiscutiblemente es parte de mí, le conozco, me conoce y somos cómplices en todo.

Ni rayos de sol ni nubes grises ni altas montañas.

Actualmente me considero una persona muy afortunada por tener a alguien al que poder llamar “amigo” con la que he superado mi rechazo a la amistad, pero, lamentablemente aún me persigue la duda. Supongo que será porque tengo miedo de perderle.

7 comentarios:

  1. Cuando era pequeño imaginaba mi vida futura rodead de aquellos que entonces eran mis amigos. El tiempo pasa y se perdieron, o me perdí yo. Cuando era adolescente imaginaba mis sueños futuros junto a los amigos de esa edad del pavo. También se perdieron, o fui yo, no lo sé. El tiempo pone a la gente en su lugar y no todos permanecen. Tantos me dejaron... Quién sabe si esos tantos piensan lo mismo de mí, que les dejé. Sin embargo algunos quedan y da igual lo que viajes, cuánto te alejes, porque si es de verdad, si sabe escuchar cuando lo necesitas, si sabe hablar cuando debe hablar, si sabe darte un abrazo, acordarse de ti cuando menos lo esperas, recordarte y reencontrarte y celebrar juntos esa sensación de que entre los dos todo sigue igual que siempre, su mano va a estar tendida siempre. Desvarío... Pero es que me gustó tu reflexión.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. La distancia, por muy larga y duradera que sea nunca separa al verdadero amigo que, aunque difícil de encontrar, existe.

    No desvarías, únicamente reflexionas.
    Gracias por tu comentario.

    ResponderEliminar
  3. Después de haberte leído en la luna, vine aquí y leí algunos de tus textos. Volví a la luna, silenciosa. Te comenté allí. Y ahora, no sé por qué (yo también me muevo a menudo por instinto), me ha apetecido dejarte estas palabras:

    "Vivir. Digo vivir y ni siquiera conozco su significado. Lo intenté sin saber qué intentaba. A pesar de todo quizás haya vivido sin saberlo. Me pregunto por qué hablo de estas cosas. Ah, sí, para distraerme. Vivir y hacer vivir. Ya no vale la pena enjuiciar las palabras. No están más huecas que lo que arrastran. Después del fracaso, el consuelo, el reposo, empiezo de nuevo, querer vivir, hacer vivir, ser otro, en mí, en otro".

    ("Malone muere", Samuel Beckett)

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Me parece increíblemente precioso que con escritos tan diferentes consigas traerte un pedacito de la luna y hacer que encaje a la perfección en el instinto.

    Muchísimas gracias por tu visita y por tu regalo.

    ResponderEliminar
  5. Lo mas curioso de todo esto es que hay gente que tiene a "el mejor amigo", pero nadie se pregunta nunca a quién tiene él...
    yo soy, he sido y seré de esa particular visión de que los amigos son por épocas y por circunstancias y el término de amigo no va más allá de un intercambio de egoísmos; recíproco, circunstancial y de aprovechamiento mútuo...
    pardiez... es fácil saber porque no tengo amigos y si un perro.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  6. Es triste pero mejor que lo aceptemos. La inmensa mayoría o la totalidad de nuestras amistades son como dices “de egoísmos; recíproco, circunstancial y de aprovechamiento mutuo”. Miramos por nuestro bienestar sin pensar en el de nuestro supuesto amigo.

    Gracias por tu comentario y un cordial saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así me siento yo... y así te encontré buscando este dicho en google "amigos de pegatina"
      Yo soy de las dicharacheras de las que habla y escucha y de las que cuando tiene que hablar en serio no hay quien escuche. ufff que jodida es la realidad. Intento nutrirme igualmente de las pegatinas pero como en el caso de las chuches, son muy ricas pero no te puedes alimentar de ellas.
      Y tanto que eres afortunado si en realidad hay ese amigo. Conservalo ya sabes lo mucho que vale.

      LeoNetta

      Eliminar