
Desde Afrodita a Freyja pasando por Eros y Tlazoltéotl nosotros los hombres hemos venerado a la figura de la mujer encasillándola como la representante del sexo, la lujuria, la reproducción, la prostitución (en el caso de Afrodita), la belleza y el éxtasis. Hablo de tiempos remotos donde reinaban culturas que hoy en día clasificamos de muertas o, en el mejor de los casos, clásicas. Pero si miramos con detenimiento a la sociedad contemporánea e hiper-liberal en la que vivimos caeremos en la cuenta de que, en realidad, no tenemos apenas diferencias.
La gente que hace anuncios publicitarios conoce la forma de captar la atención del cliente y, como lo sabe, hace su trabajo lo mejor posible. Cuerpos desnudos para anunciar un yogurt, senos para un Gel de baño, adolescentes flirteando y haciendo gestos dignos de la más ardiente cabaretera mientras juega con una galleta de chocolate entre sus labios, y un largísimo etcétera.
El mensaje está claro. Compra Bíoglobber y tendrás el cuerpo que estás deseando, así podrás sentirte mejor contigo misma, textual. Les falta añadir que la sociedad la aceptará, conseguirá triunfar entre los hombres y podrá ponerse esa mini falda de cuando tenía dieciséis años para ser un poco más objeto, aún. O con esta galleta de chocolate ligarás con muchas personas y tus amigotes te alabarán de tal manera que en unos pocos años terminarás por dejar de hacer las cosas por tus principios y únicamente actuarás para buscar el reconocimiento de los clones de la sociedad.
Prostíbulos.. El oficio más antiguo del mundo junto al de militar. Añado que también son los más estables. En las afueras de pueblos y capitales podemos ver en la lejanía decenas de luces de colores llamando la atención de hombres deseosos de lujuria. Carreteras nacionales donde desde el crepúsculo vespertino al matutino habitan mujeres, hombres y hombres travestidos que se alimentan de nuestra sed de lujuria a golpe de billetera. Sobreviven allí aún en tiempos de crisis ya que el predominio del instinto es para muchas personas más importante que el alimento de sus hogares. Sigue existiendo, pues, aunque el oscuro velo de la sociedad lo enmascare de grotesco, indigno, delictivo etc. Seguimos llenando en las sombras las arcas de auténticos diablos vestidos de Armani.

"Lo más escándaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra" dijo Simone de Beauvoir. Está ahí, en la televisión, en los periódicos, sal a la calle que también está ahí, o en la casa de tu vecino... días tras día... y es increible que para mucho sea un "como si nada", como un "así es la vida", mientras las arcas se desbordan y las muertes y las vejaciones y... un infinito etcétera llenan este mundo de lo inexplicable. Me ha encantado esta entrada, como has ido hilando los temas.
ResponderEliminarUn abrazo para ti y, ahora que ya sabemos quienes somos, pues otro pero que muy grande para quien tú ya sabes. :)
Triste o... lamentable o... da lo mismo, lo cierto y verdad es que hace mucho tiempo que dejé de creer en la sociedad y, más aún, en las sociedad que quieren que creamos que hay. Un ejemplo infantil pero verídico de mi cambio de percepción del mundo en general sería el siguiente:
ResponderEliminarDe pequeño, cuando estaba enfermo por cualquier motivo y mis padres me llevaban a la sala de urgencias del hospital tenia una visión muy diferente de la que tengo ahora. Veía al doctor que, a mi parecer, vivía en el hospital, era bueno... y mis miedos y temores menguaban a velocidades vertiginosas. Ya está aquí, ya estoy a salvo. Ahora lo que veo es una persona la cual ejerce un trabajo que al principio le parecía alucinante pero que tras llevar quince años pasando consulta ha perdido su encanto. Veo a un estudiante de segundo de medicina copiándose gracias al aula en forma de talud. Veo que le interesa más lo que tiene al llegar a su casa que el hecho de que no pueda vivir con este dolor. Vamos que al doctor Gregory House precisamente... no lo veo.
Obviamente excepciones las hay. Más obvio es que son ínfimas.
Me entristece hablar de esto porque realmente me duele, me hace daño mirar a mi alrededor. Una cosa es cierta a favor de mi tristeza; cuando se encuentran pequeñas luces en semejante oscuridad se aprende a valorarlas porque por pequeñas que sean marcan mi camino y, aunque algunas de esas luces desaparezcan te dejan su huella como quien mira fijamente una luz y al cerrar los ojos le queda su reflejo o... como las babas de los caracoles!!!!
Yo soy yo y mis recuerdos.
Que conste en acta que el anonimato me daba "rollito". Pero mejor así. No dejes de escribir nunca, tienes un "algo" que engancha y estimula los sentimientos.
Un besazo en forma de cohete espacial con destino a la luna.
Me dejo caer por aquí a menudo (como soy así de testaruda, desconfío de ese listado de mi blog que me avisa de las actualizaciones de los blogs que visito) para ver si ésos que llaman los siete pecados capitales, o cualquier otra reflexión de medianoche (así me gusta llamar a tus textos), ya se han desplegado en forma de palabras tuyas. Ay, ¡y siempre me llevo el chasco! (Según para qué cosas tengo una no sé si bendita impaciencia). Pero seguiré esperando.
ResponderEliminarHablabas de pequeñas luces y no sé si te has dado cuenta pero en la noche negra de tu pantalla brillan así como si fueran letras, como chispitas, como estrellas. Yo diría que son tus luces. Cada uno se busca las suyas por donde puede. También diría que tus palabras arrojan luz a raudales y que no es conveniente abandonarlas, que si no se enfadan y luego les cuesta mucho querer volver.
Espero que estéis bien. Un besazo para los dos.