martes, 17 de febrero de 2009

El Amor!!!

AMOR (Posiblemente parte 1):

¿En qué momento dejamos de decir “te amo cariño” acompañado de una lenta caricia con la nariz detrás de su oreja dejándole oír nuestra profunda respiración para decir, o querer decir, “toma lo tuyo”* acompañado de fortísimas embestidas sin ningún asomo de delicadeza?

*Toma lo tuyo: Cualquier tipo de expresión sedienta de único placer como esas que estás pensando.
¿Tiene el amor fecha de caducidad?
¿Qué cojones es el amor?

Seguramente la palabra amor desate sentimientos dispares en cada uno de nosotros, únicos como lo son las huellas dactilares.
Podréis tacharme de narcisista o de cualquier apelativo que querais pero muchas veces me río del amor ajeno e incluso del mío propio y del objetivo que muchas personas buscan en el amor. Como objetivos me refiero a aquellas personas que buscan el amor únicamente para huir de la soledad. Personas que no saben estar solas por diversos motivos como… haber estado emparejadas desde temprana edad con gente, haber hecho a la pareja el centro de su vida (véase ponerse guapo/a para ir al cole, insti, uni, trabajo… con el propósito de atraer miradas o pensamientos, salir de fiesta con el único propósito de encontrar noches acompañadas, etc. No solamente a la pareja como novio).
Bien, estas personas, a mi parecer, se adaptan a cualquier cosa. Varían su personalidad para hacerla más adaptable a su “pareja”. Haciendo esto, triste realidad, se crea un estado de represión de los auténticos sentimientos que el individuo experimenta, los cuales escondemos en forma de “teatro” modificando nuestra conducta para agradar a la otra persona.
Tarde o temprano la mierda sale a la superficie desatando al verdadero individuo que somos (no quiere decir que sea peor, simplemente otra cosa diferente a la que hemos mostrado ser) y desatando riñas, rupturas, divorcios, horarios para ver a los retoños, prostíbulos, tristeza…

Luego están las personas que se fijan únicamente en el físico…
A ver… estáis tú y un amigo en Media Markt. Dudáis entre dos ordenadores portátiles. Uno con 4 núcleos a 3,33Mhz cada uno, de oferta, con un diseño simple y de la marca advent que no la conoce ni su creador y otro ordenador de la marca Acer con 2 núcleos a 3,33 cada uno, un diseño espectacular con cromados por doquier y luces azules tipo “tunning”.
Te detienes miras a tu alrededor, ves que la masa de gente hace más caso a las luces y los cromados que al negro mate del Advent. Tu amigo te dice que el Advent es un pastelón de Alcorcón y tú… terminas por comprar el Acer.
A los dos meses te das cuenta de que el rendimiento de tus núcleos no se adapta a las nuevas necesidades de tus juegos de ordenador, la velocidad es muy lenta y empieza a funcionar a trompicones, no puedes ejecutar varios programas a la vez y sientes que cada vez estás más disgustado con tu compra.
Un día al estás trabajando en un proyecto de PowerPoint y el ordenador se te queda colgado. De rabia, golpeas el ratón con fuerza sobre la alfombrilla rompiendo uno de los botones del ratón. Empiezas a utilizar con menos cuidado el ordenador, le abres la pantalla rápidamente, limpiarlo menos o nada, al dejarlo encima de la mesa lo haces sin delicadeza… vamos que… es un estorbo pero también algo necesario para tu trabajo.
Ahora cambia ordenador portátil por pareja, núcleos por capacidad intelectual o idoneidad para la compatibilidad de la pareja, tunning por tetas, gente de la tienda por colegas molones, velocidad por felicidad, el ratón por la cara de la pareja y el botón del ratón por el diente de la pareja.

¿Exagerado...? ¡Los cojones!

Yo no traigo la formula de la felicidad, si fuese así me la aplicaría a mí mismo y después la comercializaría (creerme que lo haría). No hay final feliz, almenos no en este mundo. Simplemente meditación colectiva. BE YOURSELF.

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